Clickbait en LinkedIn: la trampa de la emoción

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Emplear técnicas emocionales para estimular la respuesta del espectador es un truco viejo como la venta. “¿Diez? ¿Pretendes insultarme? ¿Con mi pobre abuela muriéndose? (…) ¿Es que quieres arruinarme?”… Esto en realidad no es una cita de un antiguo manual persa de comercio sino una referencia a La vida de Brian, pero es evidente que no es una técnica nueva.

Por cierto, la definición de clickbait en Wikipedia es la siguiente:

“El clickbait es un neologismo en inglés usado de forma peyorativa para describir a los contenidos en Internet que apuntan a generar ingresos publicitarios usando titulares y miniaturas de maneras sensacionalistas y engañosas para atraer la mayor proporción de clics posibles.

Los titulares clickbait típicamente apuntan a explotar la «brecha de curiosidad», proporcionando la información suficiente para provocar curiosidad al lector, pero no para satisfacer su curiosidad sin hacer clic en el contenido enlazado”.

Clickbait en LinkedIn, fotógrafo València

Clickbait en LinkedIn

En LinkedIn, que es un lugar con un perfil más técnico, comienza a extenderse el clickbait como la tiña: se cuentan historias, sean ciertas o no, que estimulen la respuesta emocional automática para conseguir la realimentación que después hará que nuestro post aparezca más veces.

Esto, que tal vez pueda no parecer clickbait en sentido estricto, sí responde a la misma intención conceptualmente: manipular emocionalmente al espectador para conseguir una respuesta que implique interacción.

Lo divertido es que muchas veces las historias son ficticias, y en otras ocasiones, son la polémicas causadas, con historias de empresarios o clientes abusivos que todo el mundo entendería como inaceptables y ya está. Pero se coloca un post así y un montón de heroicos defensores de la justicia se lanzan en tropel a sus teclados a fustigar las intolerables injusticias que, sin su agudo comentario, quedarían ocultas o serían imperceptibles por el común de los mortales (nótese la ironía, por favor).

Este tipo de esquema de post y respuestas es, sinceramente, el principio del fin de la eficiencia de una red social (si entendemos como eficiencia un ratio adecuado de contenidos nuevos y de calidad que veremos por cada hora que pasemos en ella). A partir de que el timeline se vea plagado por debates inanes, discusiones inútiles e historias infumables y nosotros sigamos votándolas de manera acrítica, el tiempo que pasemos en LinkedIn irá volviéndose más y más improductivo. De hecho, mucha gente caerá en la tentación de realizar ese tipo de prácticas y el contenido de clickbait no solamente se verá más, sino que aumentará su proporción en el total.

¿Un callejón sin salida?

¿Hay solución para todo esto? Es posible, pero en general, las redes sociales no valoran la calidad del tiempo empleado, sino cuánto tiempo y cuánta interacción generamos. Eso, y que puedan tener nuestro perfil bien definido para poder explotar los datos de la manera más adecuada. Porque ese es el peor drama del clickbait en LinkedIn: aumenta la interacción del usuario medio aunque empeore la calidad, así que ofrece un trato interesante a la red social. Es como si un árbol aumentase su tamaño seis veces más deprisa a cambio de empezar a pudrirse. En un momento dado, la podredumbre estará tan extendida que el árbol morirá. Enorme, pero morirá.

Si existe una solución pasaría seguramente por un algoritmo que limitase la difusión de estas publicaciones. Pero eso es algo que resulta casi impensable para alguien que intente expandir la relevancia de su red, que todavía se mide por usuarios. Y sin embargo, está el ejemplo de Apple: no necesitas ser el que más venda para tener mayores beneficios. ¿Podría ser LinkedIn un lugar donde la calidad del contenido fuese el punto focal?

Soy Sergi Albir. Hago fotos y escribo cosas. Si me necesitas, silba. Bah, no, si me necesitas, envíame un mail a sergi@archerphoto.eu o un mensaje al +34 644459753 y hablamos.

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