¿Qué es una sesión de polaroids?

sesión de polaroids

Una modelo necesita un book profesional para trabajar. El hecho es que las fotos con las que cuente para mostrar serán las que la agencia muestre a los clientes para que escojan entre una y otra modelo. De ahí que sea tan importante el book. Pero hay veces que piden algo más simple: una sesión de polaroids. ¿Qué es eso?

Al grano: quieren fotos lo más simples posible para, además de mostrar al cliente la mejor imagen posible, mostrar a la modelo en su look más natural. También hay quien le llama un test book, o book de prueba. Es lógico: la sesión de polaroids (o polas, por abreviar) muestra de manera más estándar, más comparable, a las modelos. De hecho, en ocasiones las realizan ellos mismos. Pero no deja de ser una sesión fotográfica: puedes ir con fotos hechas por tu madre con el móvil. O por tu novio. O por tu amiga que tiene un blog. Pero, una vez más, con las polaroids estás compitiendo contra las demás, así que mejor si vas con una sesión hecha por un fotógrafo profesional, porque incluso con el mínimo artificio, tendrá más criterio para escoger, mejor luz y tus posibilidades mejorarán espectacularmente.

Una sesión de polaroids no es un book completo porque no ofrece una perspectiva amplia de las posibilidades de la modelo. Ofrece su aspecto más natural y esto es práctico, pero en muchas ocasiones resulta insuficiente para conseguir buenos trabajos.

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Victoria en su sesión de polaroids.

No importa, por cierto, que creas que tu móvil hace las mejores fotos del universo. Por una parte, no es verdad. Por otra, aunque tuvieses el mejor pincel del mundo en la mano, eso no te convertiría en Van Gogh. ¿Verdad? Dejando aparte el tema de que queramos conservar las orejas, las polaroids son una herramienta útil que se suelen realizar con un fondo claro y ropa básica. Puede ser un vaquero y una camiseta ante un fondo blanco, por ejemplo. Hay veces que se hacen con ropa interior lo más básica posible, o en bikini.

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Inés en su sesión de polaroids.

Lo más divertido es que en una sesión de polaroids, donde apenas se emplea maquillaje y el vestuario permite menos ayudas, es la situación en la que resulta más importante que fotógrafo y modelo aporten lo mejor, porque no tienen más herramientas. Pero, aún así, en muchas agencias prefieren ofrecerles a sus clientes esas sesiones y las fotos las hace alguien que carece de la capacidad suficiente (aunque, claro, no lo reconocerán) y así se sacan un extra. Es otro de los pequeños timos que realizan a menudo muchas agencias que en vez de conseguir clientes, se dedican a sacar dinero de sus modelos.

Anécdota sobre el origen de la sesión de polaroids

Si necesitas una sesión de polaroids o una sesión fotográfica más completa, puedes contactar conmigo: sergi@archerphoto.eu es mi mail y +34 644459753 es el teléfono con Whatsapp. Podemos estar trabajando en tus fotos en mi estudio fotográfico en Valencia hoy mismo.

Por cierto: el nombre de polaroids viene por unas cámaras instantáneas (de marca Polaroid) que aparecieron hace muchos años y que ofrecían un revelado automático. Esas cámaras no permitían prácticamente ajuste alguno pero eran muy prácticas porque ofrecían una imagen inmediatamente. Hoy en día están reapareciendo, más por nostalgia que por utilidad o calidad, porque la mayoría de los fotógrafos profesionales viven felices trabajando con formatos digitales.

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El debate de Photoshop

El debate de Photoshop - Sergi Albir, Archerphoto - Fotógrafo profesional

No deja de ser una tontería matar al mensajero. Se ha hecho, figuradamente, toda la vida, y es una falacia como cualquier otra. Culpar a las herramientas del paradigma de mentira -por encima del concepto de fantasía- en el que está embarcada la publicidad desde hace años es como decir que la Gioconda es un cuadro magnífico merced a los pinceles que se emplearon.

Ahora bien, el problema que mucha gente plantea no es falso: la publicidad transmite una imagen idealizada que dista bastante de la realidad. El problema, en cualquier caso, no es la herramienta: la fotografía existe hoy en día y antaño había ilustraciones, que tampoco mostraban mujeres feas ni la textura real de la piel. No emplear el sentido crítico para valorar un mensaje publicitario es una atrocidad. En general, no emplear el sentido crítico para casi cualquier cosa me parece una atrocidad, pero cuando hablamos de que alguien te quiere vender algo, y tú sabes que es un mensaje para venderte algo, si no eres capaz de mantener ese pensamiento en la cabeza, en realidad, hay un problema mayor que el de no parecerse a las fotos de la publicidad. Mucho mayor.

¡Photoshop modifica el aspecto de las cosas!

En este punto, cualquier persona adulta que esté expuesta a la publicidad en el S.XXI debería ser capaz de asumir cuales son las reglas del juego: se muestra una realidad muy matizada. Igual que cuando se vende un coche, las carreteras suelen ser perfectas y los paisajes estupendos. Y no aparece en el coche el rascón que te hizo en el parking ese vecino que siempre llega borracho, ni el bollo que le hiciste a la carrocería contra esa columna (¿siempre ha estado ahí? ¿De verdad?). Personalmente, encuentro más grave el problema de mentir en hechos objetivos que no en modificar las fotografías. Pero claro, las mentiras son más delicadas: se suelen emplear seudoestudios que carecen de significación estadística real. Esto es, que son incluso más falsos que las fotos que enseñan, pero estamos más acostumbrados a comparar caras que muestras estadísticas.

Así, el debate no debería hacer hincapié sobre si se usa Photoshop o no, sino en si se está siendo básicamente honesto, o no. Photoshop es una herramienta asombrosa que se utiliza incluso en astronomía o en laboratorios químicos, que puede ayudar a mostrar detalles y mejorar muchas imágenes: en muchas ocasiones decir que una imagen tiene «demasiado Photoshop» sería como decir que para escribir un texto se han empleado demasiadas consonantes.

Mirando atrás para buscar referencias

En definitiva: antes de culpar a la herramienta deberíamos ser conscientes de que, si bien el retoque y la deformación de la realidad pueden ser abusivos cuando hablamos de la imagen, la publicidad nunca se ha caracterizado por ser un referente claro de la realidad.

¿Es la publicidad actual más engañosa que la de hace años? Veamos un ejemplo de 1901, aparecida en el Heraldo de Alcoy, en su número 1287. «Resultados maravillosos (…) en los casos de enfermedades del pecho». Por economía de tiempo nos ahorraremos los detalles de la discutible influencia del aceite de hígado de bacalao en, por ejemplo, un cáncer de pulmón. Es evidente que las bondades de la Emulsión Española elaborada en Sagunto están exageradas. Y sin ápice de Photoshop. Podríamos culpar al interlineado, al uso de las mayúsculas o a la imprenta. Pero no nos acercaríamos más a la justicia que cuando culpamos a un programa de retoque fotográfico del estado general de la publicidad que, por otra parte, tampoco es que haya empeorado particularmente.

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Si te han gustado mis reflexiones te dejo un link por si necesitas fotografías para tu empresa o tu institución. O para ti. Y si quieres comentar, por supuesto, te agradeceré que des tu opinión.