Sergi Albir, fotógrafo afectado por la dana de València de 2024, autorretrato en su estudio en reconstrucción

Levantándome de la dana

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Escribí este texto en diciembre pero mi web ha estado extremadamente poco funcional por culpa de mi proveedor web del que me estoy librando con la prudencia debida. Incorporo a este post algunas de mis fotos, hechas con el móvil, y las fotografías que hizo mi hermano que estaba en un primer piso viendo cómo pasaban flotando los coches, y bajó posteriormente a documentar el resto.

El pasado 29 de octubre de 2024 por la mañana yo andaba preparando cosas para poner en marcha mi nuevo estudio en Sol, 60, Alfafar, València. Un electricista iba a venir a poner las luces de emergencia, pero hubo un cambio de planes y me aplazó la visita, así que, como me encontraba algo resfriado, decidí no ir por la tarde y trabajar desde casa. Había salido una alerta roja por lluvias, pero Carlos Mazón, Presidente de la Generalitat Valenciana, había dicho que a las 18h todo estaría bien.

Mintió.

Manifestación contra Carlos Mazón en València tras la dana.

Por la tarde, mientras yo estaba en casa, mi hermano decía en el grupo familiar de Whatsapp que se respiraba una calma tensa. Vive en Sedaví, a unos seis minutos a pie de mi estudio donde yo, además, había almacenado todas mis cosas personales porque estaba entre mudanzas. Había lluvias intensas previstas, dijese lo que dijese Mazón. Pero no llovía. Y lo íbamos hablando. De repente, empezó a llegar agua por su zona. Él vive en un primero, junto a las vías del tren, y comenzó a observar como el agua subía. En minutos empezaba a arrastrar coches y a subir hasta un metro y medio de altura. Coches y caravanas procedentes de un parking cercano se estrellaban contra la farola que estaba bajo su casa y se iban flotando calle abajo.

Se cortó el suministro eléctrico. Y el agua. Y el gas. A él le quedaba bastante batería y grabó bastantes cosas (pondré el enlace a otro lugar donde ver esto). Sole y él intentaron acostar a Darío, mi sobrino, que estaba algo intranquilo mientras los demás estaban, claro, atónitos.

Al día siguiente había barro por todos los lugares. Mi hermano contactó con nosotros por teléfono pero no había ninguna información de qué ayuda llegaría. De momento, ninguna. Me acerqué a intentar entrar en la zona y la policía simplemente no me lo permitió. Había que cruzar un puente y estaba bloqueado por ellos y solamente dejaban pasar, supuestamente, a emergencias. Nadie podía entrar por la pasarela peatonal. Por la tarde, por esa pasarela peatonal, nos acercamos a llevar algo de comida. En torno a una hora y media caminando por el barro entre la destrucción absoluta: coches destrozados en medio de la calle que habían golpeado contra los comercios y bajos de la zona, destrozándolos. Locales saqueados, semáforos rotos, mobiliario urbano desvencijado. Alguna gente de las plantas bajas empezaba a sacar de allí todo lo que había destrozado el torrente de agua, barro y lodo. Al llegar a la vía del tren, los coches amontonados bloqueaban el paso: hubo que saltar entre los coches para llegar. Después fuimos a ver mi estudio. Pero solo pude hacer fotos desde fuera porque un coche había dañado la persiana y no estaba operativa. Tampoco había luz eléctrica, pero vi la marca de la altura del agua, que me hizo asumir que lo que encontrase no iba a estar en buen estado. Un metro y medio sobre el suelo de mi local.

Al día siguiente le llevamos a mi hermano más comida, baterías recargables e insulina para el gato. Por la pasarela otra vez, porque la policía continuaba dificultando el acceso de los voluntarios y de cualquier ayuda. La riada de gente que se dirigía hacia allí era muy notable. Yo calculé que más de 20.000 personas debieron cruzar esas pasarelas para ayudar. El transporte público aún te dejaba más lejos que el día anterior. Algunos bomberos por allí. Al final de la calle de mi hermano, la pila de vehículos bloqueaba la calle hasta una altura de unos dos o tres pisos.

Levantándome de la dana

El tercer día, después de la observación, había comprado ya una amoladora y fui con otro amigo. No teníamos apenas equipos de protección, el acceso era, otra vez, lamentable, y caminar entre el barro viendo los coches destrozados era dantesco. La cantidad de basura en las aceras ya era espectacular, la gente estaba vaciando casas y locales. Cuando llegamos a mi estudio, la amoladora no tenía apenas efecto sobre la persiana. Decidimos -no fue idea mía- atacar un poco la pared para hacer un hueco y poder mover la persiana para acceder al local. Yo tenía miedo de no estar preparado para asumir lo que iba a ver, pero me había dado tiempo de pensar en ello y dar por perdido todo lo que quedaba dentro: una parte importante de mi material de trabajo y casi todos mis objetos personales. El impacto fue importante pero no me incapacitó para trabajar durante los siguientes días.

La imagen es suficientemente ilustrativa. Los daños han sido altísimos, pero he recibido mucha ayuda de gente conocida y desconocida. Los servicios de emergencia, en general, que han pasado por mi local para ayudar eran personas que estaban en sus días libres: bomberos o policías de fuera de la ciudad, por ejemplo. Sí vinieron un día una serie de paracaidistas que estaban ayudando a limpiar las calles y sacaron algunas cosas para las que me vino muy bien, pero, en la mayoría de los casos, el grueso de la ayuda fueron particulares.

Por supuesto, también vinieron amigos, familia y gente que se ofreció a ayudar desde fuera de València y vino, y salvamos muchas más cosas de las esperables.

Pero a pesar de haber perdido muchísimo, haber salvado unas cuantas cosas y haber recibido ayuda valiosísima, un mes no ha sido suficiente para poner el estudio en marcha. Aún han de venir a cortar y reemplazar el Pladur, reparar la puerta interior, la persiana, el baño… Yo he conseguido montar, gracias a ayudas materiales y económicas, un equipo informático más potente que el que tenía, pero hay que optimizarlo, hay que actualizar las webs y hacer trabajo administrativo. Yo he tenido un apoyo importante de mi entorno, pero tanto el Estado como otras instituciones llegaron muy tarde y solo ha aparecido el día 29 de noviembre de 2024 para pasarme por el banco el recibo de autónomos.

Foto de Sergi Albir para el post "Levantándome de la dana"

No me voy a poner a hacer reflexiones demasiado profundas: esto era evitable y las dimensiones de la incompetencia de Mazón probablemente entran en una responsabilidad penal. Ya se verá. En estos momentos estoy levantándome de la DANA y ando más preocupado en qué solucionar mañana que en ninguna otra cosa.

Foto para el post "levantándome de la dana", por Sergi Albir, fotógrafo en Alfafar, València.

Hasta aquí lo que escribí hace unos meses. Ahora han llegado algunas ayudas y es factible que lleguen más porque he estado bastante concentrado, a la vez, en la reconstrucción y en la petición de ayudas que en la cuestión fotográfica. Como a cualquier otra persona, me han pasado unas cuantas cosas en este tiempo y también he hecho algunas fotos. El estudio todavía no está acabado pero ya está casi operativo. Pero estoy levantándome de la dana.

Una cosa más, que me vuelve a la memoria: sobre todo nos ayudó gente, en general muy joven, de esos que llamaban «la generación de cristal» y que se comportó de una manera ejemplar: venían con ganas de ayudar a todo y lo hacían, coordinándose muy bien, extremadamente capaces de trabajar en equipo, cosa que generaciones anteriores sabemos que no llevaba tan bien. Me acuerdo de que el primer día, volviendo en el autobús -un autobús que no llegaba cerca de donde estábamos porque muchos de los servicios públicos se organizaron tarde y mal-, una chica muy joven que había estado ayudando me decía que «la gente pensaba que no íbamos a venir a ayudar, casi con lágrimas en los ojos». Y vaya si vinieron.

Aunque en este post no se muestra mucho de mi trabajo habitual, era importante enseñarlo. Puedes ver mi Instagram (y hasta seguirme) en https://instagram.com/archerphoto .

Además de mis fotos, también puedo incluir unas cuantas que hizo mi hermano Julio Albir Langa, aquí mismo, agrupadas en esta otra galería.

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